Matrimonios (des)concertados

Por Laura Blanco.

5630901839_108fa8d87e_bUno de los grandes temas de los que se pueden debatir en nuestra sociedad actual, y sobre todo en los países más desarrollados, es el de los matrimonios por conveniencia que tienen lugar en países menos avanzados que el nuestro. Nos referimos a la unión de cónyuges producida por interés económico o social. Desgraciadamente, existen casos en que los cónyuges no comparten ni en la misma posición social ni la misma edad. En concreto, hablamos de las uniones entre varones adultos y niñas menores. Por ejemplo, en India se celebran una tercera parte de las bodas infantiles de todo el mundo y una de cada cuatro mujeres se casan antes de cumplir los 15 años. Además, aquí se ha encontrado el caso de una joven la cual fue unida en matrimonio por sus padres con tal solo once meses. Por extraño que parezca, este tema no es nuevo. Ya en el siglo XVIII tenían lugar estas uniones desiguales.

Leandro Fernández de Moratín habló sobre esta injusticia machista en su obra El sí de las niñas. Quiso denunciar ante la sociedad algunas de las costumbres y los vicios de su época para intentar corregir los mismos. A través de su obra, plasmó la falta de libertad de las niñas, la infantilización de la mujer y la realidad de los matrimonios concertados. Las jóvenes se veían obligadas a aceptar la voluntad de sus padres sin poder tomar ninguna decisión propia ni expresar sus deseos o sentimientos. Esta costumbre se mantiene aún en muchos países. En su lucha, Moratín defendió el uso de la razón por encima de todo. Solo así triunfaría el verdadero amor.

En conclusión, estos matrimonios concertados no son cosa del pasado, aún se mantienen en el siglo XXI. A través de la razón, el diálogo y la libertad de decisión, como pretendía Moratín, se debe intentar acabar con la injusticia, y asegurar las libertades individuales de todas las personas.

¿Con “g” o con “j”?

Cuando una persona comete faltas habitualmente, suele decir que escribe así, bien por comodidad bien porque las normas ortográficas le parecen absurdas. Alguien que en parte estaría de acuerdo sería Juan Ramón Jiménez.

Por Javier Barral

descarga (1)Hoy en día es bastante común ver faltas ortográficas, sobre todo entre los más jóvenes. Profesores y correctores ya están acostumbrados a verlas y penalizarlas en exámenes y trabajos. En mi caso, estudiante de Bachillerato, por cada falta, se me penaliza con 0,25 menos en la calificación de dicho examen. ¿Es este sistema el correcto para solucionar el problema ortográfico?

Es frecuente escuchar, con razón, que el desconocimiento de la norma ortográfica se debe a la influencia de la era digital en la que nos encontramos. Gracias, al corrector del programa que usamos, nuestras faltas se corrigen automáticamente. A esto se le añaden los medios de mensajería instantánea en los que, sobre todo los jóvenes, escribimos sin prestar atención, con abreviaturas y emoticonos. Además, el interés por la lectura es bastante bajo, en general, no sólo entre los jóvenes. Un ejemplo claro es la lectura del periódico. ¿Lo compramos para estar al día o para adquirir conseguir el juego de sartenes que ofertan?

JRJimenez.JPGCuando una persona comete faltas habitualmente, suele decir que escribe así, bien por comodidad bien porque las normas ortográficas le parecen absurdas. Alguien que en parte estaría de acuerdo sería Juan Ramón Jiménez. El Premio Nobel de literatura también cometía faltas, aunque en este caso a propósito. Él, partidario de escribir como se habla y no de hablar como se escribe, afirmaba que lo hacía por amor a la sencillez y a la simplificación.

En conclusión, parece claro que la solución no se encuentra en penalizar sobre la nota sino en concienciar(nos) de la importancia no solo de saber expresarse, sino de hacerlo en la forma correcta. Las normas son imprescindibles en la lengua, como su propia definición dice. Aun así, el cambio es constante, en una lengua viva, a través de su uso cotidiano. ¿Se acabará adaptando a las necesidades del momento, pudiendo llegar a suprimirse algunas de estas normas o exigencias ortográficas?

El “no” de la mujer gracias a “El sí de las niñas”.

Por Raquel Fernández.

wedding-322034_960_720¿Elige la mujer de hoy con quién casarse? A la sociedad occidental le parece lejana la idea de que haya jóvenes que se vean obligadas a casarse en edades tempranas. Esto ocurre, muchas veces, por la presión de la cultura sobre sus libertades personales; también por necesidades económicas o por las ansias de padres y familiares.

En algunos lugares de la tierra, sobre todo en países menos avanzados, esta clase de situaciones se dan continuamente sin que nadie se pregunte si es moral o no, correcto o o incorrecto; ¿cuánto vale una vida? Parece que pocos se preocupan por la de las jóvenes que se ven atrapadas en esta falta de elección. En España, en 2011, según teinteresa.es, 206 menores de 18 años contrajeron matrimonio. 

En Occidente, en el siglo XXI, el conocimiento sobre este tema es insuficiente, quizá gracias a que el concepto de matrimonio no se ha estancado sino que ha evolucionado a lo largo de los siglos. La misma situación que hoy puede estar viviendo una joven de trece o catorce años en Nepal, Burkina o Arabia Saudí, la vivían en el siglo XVIII las jóvenes españolas. Aunque la  llegada de la Ilustración y otras corrientes trajo a la cultura cerrada y tradicional española unos aires nuevos, criticar los matrimonios de conveniencia parecía una blasfemia.

descargaEl escritor Leandro Fernández de Moratín, en su obra El sí de la Niñas (1805), plantea la realidad de una joven que, con toda la vida por delante, se ve obligada a casarse con un señor cuarenta años mayor que ella. Bien por conveniencia económica, bien por presión materna o simplemente por tradición, el autor defiende que este acto se encuentra fuera de toda lógica, pues atenta contra la libertad humana. Moratín plasma en uno de los protagonistas de esta comedia, Don Diego, el espíritu de hombre sereno e ilustrado. Este se rige por la razón y permite que la joven Paquita contraiga matrimonio con libertad, es decir, con quien ella desee, como en realidad debería de ser.

Desde el punto de vista literario, El sí de las Niñas está considerada el ejemplo perfecto de obra neoclásica. Moratín no solo pretende entretener al público sino que censura, de manera didáctica, una costumbre que él consideraba dañina: imponer a las jóvenes un esposo que ellas no habían elegido.

No es arriesgado pensar en la importante influencia que esta obra ejerció en su tiempo. La misma, contribuyó al cambio paulatino de mentalidad sobre el tema de los matrimonios de conveniencia en la cultura occidental. Aun así y aunque nosotros lo vemos muy lejano, hoy en día, muchas jóvenes sufren todavía esta clase de imposiciones. A ellas se les ha privado no sólo del derecho a elegir el modo de vida que desean llevar sino también de decidir con quién quieren compartirlo.   

La profundidad psicológica de Andrés Hurtado

Por María Arías

A lo largo de El árbol de la ciencia se muestra la incapacidad de Andrés Hurtado, personaje principal, para adaptarse al pensamiento y forma de vida propios de la España de finales del siglo XIX.

Hurtado, cuarto de cinco hermanos y huérfano de madre, siente un gran desprecio hacia su padre. Con sus hermanos apenas se entiende; sólo quiere a su hermano pequeño, Luisito. Su familia es de derechas y Hurtado es un anarquista revolucionario, lo que aumenta el distanciamiento familiar. “Se sentía aislado de la familia, sin madre, muy solo, y la soledad le hizo reconcentrado y triste”(Alianza editorial, Madrid, 1968). Andrés no quiere salir a la calle, pues siente una insociabilidad intensa. Por eso, se dedica sin ningún entusiasmo, a estudiar el doctorado tras acabar la carrera de medicina.

30204__130_m_1Las ganas de aprender le llevan a mantener profundas conversaciones filosóficas con su tío Iturrioz, pilar fundamental en el desarrollo del pensamiento de Hurtado. Suelen tratar cuestiones existenciales, acentuadas tras la muerte de su hermano pequeño. Hurtado busca “una filosofía que sea primeramente una cosmogonía, una hipótesis racional del mundo; después una explicación biológica del origen de la vida y del hombre” apoyándose en Kant y Schopenhauer.

La personalidad y forma de pensar de Hurtado van evolucionando según va viviendo diferentes experiencias. Su instinto antisocial aumenta cada vez más, convirtiéndose en “odio contra el rico, sin tener simpatía por el pobre”.

Es precisamente el intento por comprender de manera racional el mundo,  que para él carece de sentido, lo que le lleva a la desesperación. Se puede emplear la alegoría del árbol de la ciencia que le explica su tío Iturrioz, la tendencia a mejorar que da el fruto agrio de este árbol es la que destruye a Andrés. Poco a poco, la angustia y desilusión de  Andrés que se muestran desde el principio de la obra, se acaban convirtiendo en cólera e irritación. Terminando finalmente en el suicidio tras el fallecimiento de su mujer y el nacimiento de su hijo muerto.

Baroja2.jpgPodríamos decir que, Andrés Hurtado es un ser inadaptado que se opone al ambiente y a la sociedad de su época, pero incapaz de llevar lejos su lucha, acaba frustrado y vencido tanto física como moralmente. Sin más remedio que someterse al sistema que rechazaba.

El paralelismo de nuestro personaje con el autor, Pío Baroja, se ve claro en ciertos aspectos: ambos estudian medicina, pierden a un hermano a causa de la tuberculosis y estudian en el instituto San Isidro. Baroja emplea a Andrés Hurtado como personaje autobiográfico en el que plasma también su filosofía personal. Una filosofía claramente marcada por los acontecimientos de la época.  

Rompiendo las reglas…

La valentía de María A. Camargo frente a la pasividad de doña Paquita.

Por Blanca Alberruche.

JovellanosEl Neoclasicismo fue un movimiento europeo del siglo XVIII. Perseguía restaurar el gusto y las normas clásicas. Surgió para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración.

Leandro Fernández de Moratín, autor de El sí de las niñas, pertenece a la literatura de este siglo. A partir de su obra, juzga y hace pensar a sus coetáneos. Esta fue una época en la que se produjeron no sólo cambios políticos, sociales e ideológicos sino también culturales. El conjunto de los mismos transformaron el pensamiento y las actitudes del pueblo.

El ballet neoclásico.

A la vez que  surgían estos cambios, se desarrolló el denominado ballet neoclásico. Se trata de un espectáculo capaz de recrear y expresar todo tipo de emociones al máximo a través  de movimientos artísticos puntales a los que se debía admirar y criticar. A pesar de que está completamente influido por el ballet clásico, rompe con la estructura de los pasos. Aunque el Neoclasicismo tenía como fin último enseñar y transmitir conocimiento, el objetivo principal del ballet era, y sigue siendo, expresar y transmitir emociones y sentimientos.

Los avances más importantes vinieron en principio de la Real Academia de la Danza de París. En 1725 aparece un nuevo tratado, el de Rameau (coreógrafo), quien recoge todos los avances técnicos hasta ese momento y rechaza la idea del ballet como un simple divertimento.

Marie-Anne_de_Camargo_after_Nicolas_LancretMarie Anne de Cupis de Camargo fue la primera en prescindir del miriñaque, acortar su falda y despojarse de la peluca y la máscara; esto causó gran escándalo en principio, pero liberó a las bailarinas de un gran peso.

La valentía de María A. Camargo frente a la pasividad de doña Paquita.

Marie A. Camargo se puede comparar con Paquita, protagonista de la obra “El sí de las niñas”. En este caso, Camargo se atrevió a ir en otra dirección de la que la gente de la época tomaba, cosa que doña Paquita no hizo a la hora de demostrar sus sentimientos por Don Carlos. Esta los ocultaba para someterse y obedecer a los deseos egoísta de su madre doña Irene.

El siglo XVIII, en conclusión, fue una época de grandes cambios. Se desarrolló la Ilustración junto con el Neoclasicismo, cuyo fin último era divulgar el conocimiento a través de la razón. En paralelo, el ballet clásico progresó dando lugar al ballet neoclásico, con Marie Camargo como una de sus representantes. Esta se atreve a ir a contracorriente con los ideales de su época, al contrario que doña Paquita.

 

La influencia de la sociedad romántica en el arte.

El Romanticismo es un movimiento ampliamente conocido dentro de la literatura; sin embargo, abarca muchas más disciplinas no menos importantes, como por ejemplo la pintura.

Por Celia Contreras.

El Romanticismo es un movimiento ampliamente conocido dentro de la literatura; sin embargo, abarca muchas más disciplinas no menos importantes, como por ejemplo la pintura.

Esta tendencia surge en la primera mitad del siglo XIX como reacción contra el Racionalismo de la Ilustración y el Neoclasicismo. Confiere prioridad a los sentimientos y la imaginación frente a la razón.

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La dama de Shallot (J. W. Waterhouse)

La pintura romántica es creada por artistas disconformes y melancólicos que tienden a criticar todo lo que les rodea. El género costumbrista, que ofrece una visión popular y folclorista de las costumbres y tradiciones, es el que mejor difunde los mitos románticos y estereotipos españoles. También en el aspecto artístico el Romanticismo tiene un fuerte componente burgués; es el arte de la burguesía. El artista  romántico es profundamente individualista, expresa sus sentimientos y es rebelde a toda norma impuesta fuera de su libertad personal. Ha conseguido por fin su libertad y ya no sirve a la aristocracia, aunque en ocasiones se ve obligado a someterse a los gustos de la burguesía. A veces reacciona despreciando la burguesía y separándose de ella; encerrándose en un mundo ideal, irreal y totalmente subjetivo. La pintura es, entre todas las artes, la que tiene un contenido romántico más marcado, porque se refiere mejor a la intimidad y el individualismo. Se utiliza la litografía para la difusión de dibujos, pinturas, escenas, paisajes, etc. y surgen las primeras revistas ilustradas.

SATURNO
 

Saturno devorando a un hijo (Goya)

 

Uno de los grandes pintores del Romanticismo es Francisco de Goya, quien representó temas dramáticos, mezclando lo fantástico y lo real. Pintó, por ejemplo, Saturno devorando a un hijo, una obra muy cruel y dramática que representa a un monstruo, un ser deforme, surgiendo de la oscuridad y devorando un cuerpo humano. En este tipo de composiciones se aprecia el espíritu pesimista y decepcionado propio de esa etapa. Asimismo, Goya representó los acontecimientos de la época creando una atmósfera de pesadilla, como muestran sus obras La carga de los mamelucos y Los fusilamientos del 3 de mayo.

 

Todas las manifestaciones artísticas del Romanticismo comparten el subjetivismo e idealismo, el amor por la naturaleza, la defensa del poder creador del individuo, el gusto por lo misterioso y sobrenatural y un nacionalismo exaltado. Estos elementos son reflejo de una sociedad cambiante, que vive numerosas revoluciones: la Revolución Industrial, que asienta los ideales liberales y el auge burgués; la Americana, que crea los derechos individuales; y la Francesa, que proclama la libertad, igualdad y fraternidad de los pueblos. Respecto a las ideas, es una época donde pensadores como Kant (que escribe Crítica a la razón pura) comienzan a rechazar las reglas y la razón.

El Romanticismo supuso el fin del orden clásico: coincidió con la decadencia de la Monarquía absoluta y acabó con la razón y la regla. Creó una nueva escala de valores donde predominaba el ‘yo’ frente a la realidad exterior y se produjo una supremacía de lo popular y lo nacional. El surgimiento del Romanticismo español está vinculado a la caída de Napoléon y la evolución de la sociedad española tras la desaparición del gobierno impuesto por las invasiones napoleónicas.

Como conclusión, el Romanticismo es la manifestación del pensamiento y los sentimientos de los autores que, a su vez, son reflejo de la situación social del momento. Por lo tanto, el contexto político y social en el que viven los artistas determina y moldea sus ideas, las cuales plasman en sus obras.