Cine

La colmena

Por Beatriz L.

La colmena, un clásico español que casi todo el mundo teme leer. ¿Se perderá la oportunidad de conocer el pasado madrileño de posguerra? A unas malas, siempre quedará la opción de ver la película.

La colmena abre una ventana a un pasado triste. Su realismo de posguerra tiende a aburrir al lector joven actual, sin embargo, se hace necesario conocerla porque narra, sin adornos ni presunciones, cómo vivía la sociedad española marcada por la pobreza, el pesimismo y el conformismo tras la guerra civil. Esta obra refleja parte de la historia de nuestro país. Solo por eso, merece la pena leerla.

Camilo_Jose_Cela-2.jpgA lo largo de apenas tres días, en el Madrid de 1942, Camilo José Cela relata la vida de más de doscientos personajes distintos, cada uno con su propia historia y sus circunstancias personales, pero conectados entre sí para formar una “gran colmena” en la que, aunque muchas veces abunde el egoísmo, se necesita también de cierto compañerismo para que todo funcione y siga su curso.

Mario Camus se encargó, en 1982, de intentar plasmar la esencia de este clásico, una tarea bastante complicada, en un filme con un reparto lleno de algunas de las caras más importantes de la historia de nuestro cine: José Sacristán, Concha Velasco, Imanol Arias y Ana Belén son solo algunos de ellos.

Con esta película, Camus consigue, por un lado, ser bastante fiel a los diálogos de la obra, reproduciéndolos casi de manera literal y respetando las oraciones más emblemáticas. Por otro, mantener lo esencial de cada personaje. El espectador que haya leído antes la obra podrá identificar fácilmente a cada uno de ellos en la gran pantalla. Además, todos los decorados (el Café, las calles, los interiores de las casas…) se adaptan a la perfección a los distintos estratos sociales. Así, se consigue que el entorno de estos caracteres diga aun más de todos ellos. Por último, se mantiene fiel a la estructura del clásico, la cual es algo inusual. De esta manera, no encontramos el típico planteamiento, nudo y desenlace. Nos ofrece una visión clara de la vida de las personas, ni más ni menos, tal y como hace Camilo José Cela.

Sin embargo, y como suele pasar en estos casos, se aprecian algunas diferencias que hacen que el libro sea una mejor opción. Como es lógico, la película no muestra a todos los personajes de la historia. Si fuese así, podría alagarse unas cuantas horas más. Por esto, Camus se centra en los más importantes: Martín Marco (José Sacristán), Doña Rosa (María Luisa Ponte) o Victorita (Ana Belén). No obstante, llama la atención el excesivo protagonismo otorgado a Leonardo Meléndez (José Luis López Vázquez) o Tesifonte Ovejero (José Sazatornil), quienes apenas ocupan un par de líneas en la novela. Cabe destacar que ciertos problemas descritos para algunos de los personajes son totalmente inventados, e incluso el final es algo distinto. Aun así, estos cambios no desentonan y se mimetizan a la perfección con la dinámica de la película.

Estas diferencias hacen que la obra escrita mantenga una esencia que, aun siendo muy parecida a la conseguida por el director, sea más potente y compleja, lo cual es de esperar. Una película llega de manera distinta que un libro, y por tanto los cambios son necesarios, eso sí, en este caso todos ellos están ejecutados de manera muy inteligente. Tanto que hasta el propio Camilo José Cela queda conforme con el resultado. Así lo demuestra su aparición en una de las escenas, interpretando a un personaje llamado Matías Martí.

Son muchos los que catalogan  La colmena de “novela social” y, ciertamente, es un concepto que la describe bastante bien. Esta narración transmite la forma de vida de principios de los cuarenta en una ciudad española, abordando aspectos como: la devoción cristiana, el machismo, la tradición o el atraso cultural, por citar algunos. España ha cambiado mucho desde entonces y esto dificulta que los jóvenes actuales sepan valorar parte de la vida que La colmena refleja.

Cela no denuncia problemas tan graves como la degradación que sufría la mujer, o la intolerancia hacia la homosexualidad. El autor describe los mismos bajo la perspectiva cultural de aquel momento. Sin embargo, sí denuncia la falta de cultura o de conocimiento, de aspiraciones y objetivos por parte de todos los personajes. Éstos se conforman con sus penosas vidas, sin aspirar nada más que a sobrevivir.

Es curioso que, si uno no lee esta obra puede que nunca llegue a disfrutar de la película como se merece. Acometer ambas acciones, ayuda a comprender la esencia de esta novela. Tanto al leer La colmena como al ver la película, nunca se tiene la sensación de que se muestra algo inventado o ajeno, al contrario. Parece más bien que viajamos a través de una máquina del tiempo hasta transportarnos a otra época, con su problemática peculiar y su estilo  vida. Los españoles no deberíamos olvidar que todo ello forma parte de la historia de nuestro país, y hasta de nuestra ciudad (Madrid). Trescientas páginas con casi trescientos personajes distintos terminan haciéndose amenos bajo esta perspectiva.

BIBLIOGRAFÍA:

José Cela, Camilo. La Colmena. 4ª ed. Barcelona: Seix Barral, 1985.

ISBN 84-322-2249-6

Reseña de La Colmena (Mario Camus 1982), por Miguel Hernández Hidalgo, Madri+d Blogs, Sombras de Luna, Fundación para el conocimiento madri+d  [en línea] [fecha de consulta: 5 enero 2018]

Disponible en: http://www.madrimasd.org/blogs/imagen_cine_comunicacion_audiovisual/2013/05/17/126283

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s